Sigo escribiendo, que en dos semanas no creo que toque un ordenador.
Despues de Macau llegamos a Hong Kong con el Ferry. Que decir de Hong Kong: es una maravilla. Tan organizada como Londres y con los precios a la mitad que Barcelona. Relativamente limpia, sobre todo comparada con Guangzhou, donde estoy ahora. La gente habla cantones y un ingles muy decente; hay hasta un Marks n Spencer. Como soy un anglofilo impenitente, me encanto.
Eso si, la ciudad esta ubicada justo encima de una montana, asi que cualquier paseo es mas bien una escalada. Hay verde, sobre todo en los parques, que estan muy bien cuidados. Los coches se paran en los pasos de cebra. En serio. Es una gozada. Ademas, en Hong Kong han adoptado al costumbre inglesa de prohibir -con amenazas- cualquier conducta incivica, como escupir o comer en el metro. El resultado es una ciudad donde da gusto vivir, aunque hay que pasar unos minutos leyendo todo lo que no esta permitido antes de subir a cualquier transporte publico.
Sin embargo, lo que mas me llamo la atencion de Hong Kong tiene poco que ver con la ciudad en si. Resulta que llegamos en un sabado. Sharon, que es filipina y solia vivir alla, me dijo que no me asustara si el domingo veia el centro y los parques llenos de filipinos. Pense que estaba loca. Cuantos filipinos puede haber en el centro, al fin y al cabo?
Muchos.
El domingo, los empleados filipinos que trabajan en el servicio -que son la mayoria- tienen el dia libre. Como viven con sus empleadores, no tienen casa a donde ir. Los restaurantes son caros. Que hacer, entonces? Ocupar la calle. Las calles. Todas. Los McDonalds, los Cafe de Coral. Todo, todo, todo lleno de filipinos, hileras de cientos de personas sentadas en cajas de carton, jugando a cartas, comiendo. Hice muchas fotos que colgare cuando tenga ocasion. De verdad que cuesta hacerse a la idea y parecera que exagero, pero no: toda la calle, toda entera, se llena de filipinos que se sientan a pasar el dia. Hay cientos de miles. Leches, ojala pudiera colgar las fotos.
Pase el domingo con Sharon, su prima y su tia, que viven en Hong Kong. Visitamos el jardin botanico y el zoo -gratuito- asi como el parque de Hong Kong, que tiene un aviario. Luego cogimos un Ferry y fuimos a ver al gran buda, situado en lo alto de una montana. Comprobe que, si uno se aleja de la urbe, Hong Kong es un lugar verde, frondoso, en el que da gusto perderse.
Por la noche cenamos juntos y los familiares de Sharon me contaron algunas costumbres filipinas para los funerales. Se ve que, en las provincias, lo normal es momificar el cadaver. Si eres rico, ademas te ponen un fuego para evitar el mal olor. Ademas, el funeral dura tres dias y, durante ese periodo, es legar el juego, asi que se montan unas timbas enormes donde la gente va a beber, fumar y apostar. Todo el mundo esta invitado y parte del negocio va a la familia del muerto.
Aun hoy, sigo creyendo que me estaban tomando el pelo.

Vista general de Hong Kong

Un McDonalds en Hong Kong: todas las personas en él son filipinas.

Todas las personas sentadas en la calle son filipinas

Algunos se resguardaban el cajas de cartón como éstas. Había hileras enteras.

El gran Buda en la montaña.